
El Colegio Ave María Casa Madre ha acogido su primera edición del Pasaje del Terror, donde han participado en torno a cuatrocientas personas en una experiencia que han valorado tan divertida como aterradora
Desde la media tarde del pasado viernes, más de un centenar de alumnos de Educación Primaria acudieron al Colegio Ave María Casa Madre para compartir una tarde de emociones y sensaciones. Aprovechando el inicio del otoño y la caída de la tarde, el alumnado más intrépido pudo disfrutar, acompañado de sus familiares y amigos, de una experiencia aterradora donde conocer la historia de una antigua alumna, Rebeca, que desapareció misteriosamente hace más de cien años.
Tras una breve presentación, y acompañados por un guía, recorrieron diferentes estancias y lugares del colegio: desde el Comedorcillo, donde hubieron de identificar entre un aterrador personal de cocina qué tipo de alimentos y productos se utilizaban, remotamente, en aquel lugar, a la Cueva de los Antiguos Alumnos, donde un misterioso grupo de religiosas oraba y rezaba por encontrar a Rebeca. No sin antes haber recorrido una sala de luces estroboscópicas donde, entre sombras y lúgubres personajes, hubieron de descubrir de encontrar algunos viejos recuerdos de la desaparecida alumna, o compartir una espeluznante clase junto a algunos de sus antiguos compañeros que, enloquecidos, seguían esperando en el aula a que llegara Rebeca.
Una experiencia que se animó, progresivamente con más de trescientos adolescentes y adultos, y que dio paso, en el turno de tarde-noche, al incremento de su intensidad. Los alumnos más mayores y más intrépidos, familias e incluso profesores no quisieron perderse la oportunidad de descubrir las extrañas circunstancias que rodeaban a esta fantasmagórica experiencia donde a oscuras, entre los pasillos y escaleras del colegio, atravesando el bosque y bajo el sonido del agua del río, anduvieron para buscar a Rebeca, que aguardaba, sentada, junto a la imagen de don Andrés.

Una oportunidad para convivir y compartir
El alumnado de primero y segundo de Bachillerato fue el encargado de organizar y liderar esta actividad, acompañado de profesores, como D. Antonio Garrido y Dª. Victoria Amador, que participaron y colaboraron en el diseño de esta divertida experiencia. Una iniciativa que partía con el fin de fortalecer la convivencia y cohesión del alumnado, participando y conociendo más a fondo el colegio, con el fin de profundizar en su relación y vida con el colegio.
Además, con un fin solidario, el alumnado preparó galletas así como talleres de pintacaras para animar a los más pequeños y, asimismo, poder hacer un donativo para fines sociales. Desde el equipo directivo destacan como «actividades como ésta son las que dejan huella en el alumnado: permiten vivir y disfrutar del colegio de una manera diferente; conviviendo y participando en la vida del colegio como en el día a día no suele hacerse. Además, ha sido la oportunidad, con las puertas abiertas, para que mucha gente tenga la oportunidad de conocer un poco más la intensa actividad que se lleva a cabo en el Ave María Casa Madre».
